Embarazo y Post-Parto

Durante mi embarazo, muchas mujeres me escribían para pedirme consejo para hacer deporte durante el embarazo y tras el parto. Aquí os dejo una serie de consejos que creo que os ayudarán. Si tenéis alguna duda, solo tenéis que escribirme y os atenderé encantada. Disfrutar muchísimo de esta etapa tan preciosa

  • Una de las preguntas que más me han hecho durante mi embarazo es: "¿Y qué haces ahora que no puedes correr? ​". Mi respuesta es siempre la misma: "Cómo que no puedo correr".

    Hoy en día todavía hay gente que tiene la concepción de que lo mejor durante el embarazo es moverte poco. Es cierto que cada embarazo es un mundo y cada mujer lo llevamos de una forma diferente, pero siempre que tu embarazo y tu ginecólogo te lo permita, el deporte durante el embarazo es muy beneficioso para ti y para tu bebé. Te ayuda a adaptarte mejor a los cambios del embarazo; te ayuda a tener más energía; estarás mejor preparada para el parto y el postparto; te ayuda aliviar los dolores de espalda; mejorará tu circulación y retendrás menos líquidos; fortalecer los abdominales te ayudará a soportar el peso del bebé; dormirás mucho mejor; reduce las posibilidades de tener complicaciones durante el embarazo; etc. Como veis, son muchísimas las ventajas. Pero de todas ellas, para mí las más importantes son que te ayuda a sentirte bien y es muy beneficioso para vuestra salud.

    Desde el primer momento mi ginecóloga me recomendó hacer ejercicio. Es más, me dijo que en mi caso era más que recomendable. Pensar que he estado más de 20 años en el deporte de alto nivel, con una intensidad de actividad física muy alta. Dejar de golpe el deporte no sería beneficioso para mí. 

    Aunque todo iba muy bien; durante el primer trimestre mi deporte fue caminar. Quería esperar a pasar los 3 meses para probar a correr. Caminaba todos los días entre 8-10kms y luego hacía mis ejercicios de pilates prenatal. Gracias a estas caminatas, sobrellevé mucho mejor el dormirme por las esquinas. Seguro que las que habéis sido madres me entendéis. ¡Me quedaba dormida de pie! Es increíble como una vez pasados los 3 meses esas molestias desaparecen de la noche a la mañana y vuelves a tener tus niveles de energía. Una vez pasada la eco de las 12 semanas y saber que mi princesa estaba perfecta, volví a calzarme las zapas, pero esta vez para salir a correr. Dios, ¡cómo disfruté! ¡Me siento tan bien cuando corro! No sé cómo explicarlo, es una sensación maravillosa que recorre todo mi cuerpo. Al contrario de cuando entrenaba a nivel profesional, ahora es todo mucho más relajado. Salgo a correr 3 días a la semana, por mi querida Dehesa de Navalcarbón, entre 6-7 kms muy despacito. Los demás días salgo a caminar y algún día he hecho elíptica (qué poquito me gusta); pero lo que mejor me sienta con diferencia es correr y, no os voy a engañar, es con lo que más disfruto. Y, por supuesto, mi pilates prenatal todos los días. ¡Se me está poniendo un culo que ya le gustaría a Beyoncé!.

     

    Es cierto que, a punto de cumplir ya las 20 semanas, notó que ya hay cosas que me cuestan hacer más que antes. Es impresionante como un ejercicio que un día lo haces sin problema, al día siguiente tienes que cambiarlo porque notas molestias o simplemente porque tu pequeñaja está colocada de tal modo que no te deja maniobrar bien. Mis ejercicios prenatales los he tenido que ir modificando. Ariadna tiene muy claro lo que le gusta y lo que no y os puedo asegurar que me lo hace notar. Cuando corro es cuando más tranquila está, porque el resto del día no para quieta; pero la verdad es que me encanta sentirla. Mario, mi marido, dice que Ariadna va a salir corriendo fijo. Soy consciente de que llegará un momento en el que tendré que sustituir el correr por caminar o elíptica, pero mientras tanto, seguiré saboreando mis kilometritos de running.

     

    Mi embarazo está siendo muy bueno y lo estoy disfrutando muchísimo. Me encantan mis nuevas curvas. Me encanta mi barriguita y verla crecer. Me encanta ver los cambios y sentirla. Me encanta como me miman y cuidan. Me encanta mimarme. Y lo mejor de todo, me encanta tener tiempo para poder disfrutar plenamente de esta etapa.

  • Recuperarse bien tras dar a luz es fundamental antes de volver a correr.

    Los que me seguís en las redes sociales, ya sabéis que hace poquito volví a calzarme las zapatillas para salir a correr. ¡Qué gustazo! El gimnasio siempre lo he llevado muy mal. A día de hoy ya corro 45 minutos, pero sigo sin correr todos los días y alterno con elíptica, fortalecimiento e hipopresivos.

    Creo que ir poco a poco es primordial para volver sin problemas y evitar las temidas lesiones. Hay que escuchar al cuerpo y no volverse loco. En mi caso, he decidido no ponerme ningún objetivo importante en mente, así sé con certeza que no aceleraré la máquina antes de tiempo.

    Cuando la gente me pregunta cuando deben empezar a correr tras dar a luz, siempre les digo que no hay una fecha establecida. Depende de cada persona y, también, depende de cómo sea tu bebé. En los dos primeros meses de vida de Ariadna ni me planteaba correr. Era tal el déficit de sueño que tenía, que realizar cualquier tipo de entrenamiento, por suave que fuera, me ocasionaría más mal que bien. Intentaba sacar tiempo para mi clase de hipopresivos y para hacer ejercicios de fortalecimiento en casa, pero no mucho más.

    En cuanto Ariadna empezó a dormir bien y, con ello, yo empecé a enlazar 7-8 horas de sueño seguidas, empecé a hacer bici y pesas. Durante un buen tiempo, sólo podía hacer bici porque con la elíptica tenía molestias. Ya pasado el 3º mes, pude empezar con la elíptica. Y, en mi 4º mes ya empecé con el famoso "caco": caminar y correr. Cada día que corría aumentaba un poco más los minutos corriendo, hasta que ya llegué a hacer 30' de carrera continua.

    En esos primeros días, cuando nadie podía cuidarme a la peque, salía con ella a correr. La verdad que es muy especial compartirlo con ella y, encima, le encanta porque no para de sonreír. Pero si os soy sincera, cuando compramos el carrito no miré uno para correr, ya que mi intención era tener ese tiempo para mí. Pero la realidad es que ahora al principio, hay días que la única manera de poder hacer algo de deporte es llevándomela conmigo. Si bien es cierto, ese día el rodaje vale por dos, porque con las cuestas que hay en Torrelodones, sudo de lo lindo.

     

    Corriendo me siento muy bien y me he sorprendido de lo poco que me ha costado. No tengo molestias y me siento fuerte, pero soy consciente de que me queda mucho camino por delante.

    Pero mi intención no es contaros sólo como voy, es daros una serie de consejos que creo que os pueden servir de mucho a la hora de volver a hacer ejercicio tras dar a luz.

    1º. No tengas prisas. Escucha tu cuerpo. Tu rutina de vida ha cambiado por completo y lo que más se resiente es el descanso. Así que no tengas prisa y, cuando ya puedas descansar algo, es cuando te puedes plantear el hacer algo más intenso.

    . Fortalece tu suelo pélvico. Es importantísimo fortalecerlo bien antes de volver a hacer un deporte de impacto como es correr. Una buena recuperación te evitará pérdidas de orina, molestias sexuales y, lo más importante, el prolapso. Lo ideal, hacerse una valoración del suelo pélvico tras la cuarentena, así sabes desde donde partes y otras pasados unos meses, para ver como has mejorado. ¿Dónde hacerlo? Pues en mi caso, fue la matrona de mi centro de salud la que me hizo la valoración y, cuando ella me dio el visto bueno, fue cuando empecé a correr. Puedes fortalecerlo con los ejercicios Kegel, con las bolas chinas, con ejercicios específicos de rehabilitación postparto y con los hipopresivos. Yo me hice una rutina diaria en la que intercalaba diferentes ejercicios.

    3º. Hipopresivos. Seguro que muchos habéis oído hablar de ellos. Para mí han sido todo un descubrimiento y ya forman parte de mi rutina diaria. Mi consejo es que los hagáis bajo la supervisión de un profesional, ya que, si no los hacéis bien, no conseguiréis nada. Además de fortalecer el suelo pélvico, mejoras la postura, te ayudan a reducir tu cintura y la diástasis abdominal. Yo tenía 4 dedos y ya he conseguido reducirla a 1. Pero hay otra razón por la que debéis hacerlos: porque sales relajadísima y con las pilas cargadas. Es fundamental intentar tener nuestro propio espacio para relajarnos y desconectar un poco. Y al trabajar con la respiración, es idóneo para desestresarse.

     

     

    4º. Fortalece muy bien antes de volver a correr. Piensa que llevas mucho tiempo sin hacer deporte de impacto y es necesario preparar a tu cuerpo para ello. Por ello es fundamental fortalecer muy bien. Es un trabajo en el que tienes que hacer mucho hincapié. Te ayudará a tonificar, lo que te ayudará a no tener agujetas cuando vuelvas a correr y evitarás las lesiones.

    . Cuando vuelvas a correr, no pasa nada por intercalar caminar con correr. Hay que ir poco a poco y así ayudamos a nuestro cuerpo a adaptarse. Yo empecé haciendo 3' corriendo -1' andando (hasta llegar a 30') y cada día que salía a correr, añadía un par de minutos más a correr, hasta que llegué a hacer 30' de carrera continua. 

    Olvídate del gps y de los ritmos. Ya habrá tiempo para ello. Ahora lo importante es ir cogiendo sensaciones y centrarte, sobre todo, en escuchar tu cuerpo. 

    7º. Intercala entrenamientos. No salgas de golpe a correr todos los días de la semana. Corre un día, otro día nada, haz elíptica, bici o simplemente camina. De este modo sigues trabajando y le vas dando tiempo a tus tendones y articulaciones a adaptarse a la nueva rutina.

    Sé flexible. Como os dije antes, es bueno tener un tiempo para nosotras, pero hay días en los que es imposible. Pues no te agobies. No pasa nada si no puedes salir ese día a correr o si tienes que posponer el gimnasio a la mañana siguiente. No es bueno que el entrenamiento te añada estrés. Se supone que tiene que ser tu espacio, un momento en el que desconectes y te relajes.

    . No te olvides de estirar bien tras los entrenamientos. Es en donde solemos recortar, pero son fundamentales para que nuestros músculos se recuperen y no se resientan.

     

    Espero que estos consejos os ayuden en vuestra vuelta al ruedo y, si tenéis alguna duda, ya sabéis que me podéis preguntar.

    Os dejo también el enlace del Blog de Mireia Grossman, que os va a ayudar mucho.

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    ¡Disfrutar mucho de esta nueva etapa de vuestras vidas!

  • El aprendizaje nos acompaña a lo largo de nuestra vida. Todos los días aprendemos algo nuevo en nuestra interacción con el mundo que nos rodea. Aprendemos de cada experiencia, de cada error, de cada triunfo... Y ese aprendizaje es el que nos dará las herramientas para afrontar con éxito las nuevas etapas de tu vida. Y, en esta etapa de mi vida, me encuentro inmersa en uno de esos procesos de aprendizaje. Estoy aprendiendo a ser mi nuevo yo.

    Esta nueva fase de enseñanza comenzó cuando me quedé embarazada de mi princesa. Aprendí a escuchar mi cuerpo de una manera diferente. Aprendí que había cosas que no se podían controlar, que había que tener paciencia y esperar. Aprendí que más que nunca, mi cuerpo tenía el control. Cuando nació Ariadna, comenzó una de las etapas más bonitas de mi vida. Una etapa que cada día me enseña algo nuevo y en la que estoy disfrutando muchísimo descubriendo a mi princesa y su mundo.

    De la mano del proceso de aprendizaje de madre, va el de mi faceta atlética. Durante 22 años mi vida ha sido el atletismo. Había más cosas, por supuesto, pero era lo primero en mi lista. Entrenar, descansar y competir al máximo nivel para conseguir los objetivos marcados. Pero ahora eso ha cambiado. Ariadna es la primera de mi lista, y junto al atletismo se encuentra mi otra gran pasión: la docencia. 

    Esto lleva a que ahora que estoy empezando a entrenar de nuevo y con mi próxima competición a menos de un mes vista, esté aprendiendo a ser una nueva atleta. Estoy aprendiendo a conciliar mi vida como madre con el deporte y el estudio. 

    Estoy aprendiendo a delegar. Escucho mejor que nunca a mi cuerpo y he aprendido que a veces es mejor descansar que entrenar. Estoy aprendiendo a sufrir de nuevo y a tener paciencia con los ritmos. Lo importante es sumar.

    Estoy aprendiendo a entrenar sin grandes objetivos en mi mente, únicamente concentrada en mejorar cada día. Y, algo que para mí es muy importante, estoy trabajando mi mente para volver a competir. Sé que queda mucho para llegar a estar a un buen nivel, por eso, tengo que aprender a gestionar mi nuevo lugar.

    Así me encuentro, inmersa en un emocionante proceso de aprendizaje. Disfrutando de cada etapa y nueva experiencia. Y estoy deseando compartirlas con todos vosotros.

    ¡La nueva Aless, madre, atleta y docente, está lista!

     

  • 8 meses y 1 día después de haber dado a luz, volví a sentir el gusanillo en el estómago por ponerme de nuevo un dorsal.

    El 6 de octubre de 2018 estaba marcado en rojo en mi calendario atlético. Los 10 kms de la Higuero Running Festival eran perfectos para mi vuelta al ruedo. 

    A pesar de llevar poco entrenamiento en mis piernas, quería empezar a competir para ir cogiendo ritmo y acostumbrarme de nuevo a la competición. La experiencia fue mucho mejor de lo esperado y pasé una gran tarde rodeada de mucha gente a la que tengo muchísimo cariño y hacía mucho tiempo que no veía. 

    No os voy a engañar, estaba un poco nerviosa porque no sabía a lo que me iba a enfrentar. Antes, sabía más o menos cual era mi lugar, pero ahora, tras casi dos años fuera de la competición, estaba muy perdida. Soy consciente de que me queda mucho trabajo por delante para volver a ser la que era antes; así que me conciencié a fondo para no dejarme llevar por el ritmo inicial de carrera ni por la euforia de la competición. Mi batalla era otra, salir tranquila y poco a poco ir cogiendo ritmo.

    Estaba feliz por estar de nuevo en una línea de salida y sentir de nuevo ese gusanillo en el estómago.

    Dieron el pistoletazo y comenzó lo bueno. Supe mantener la mente fría y no me dejé llevar por la euforia. Puse mi ritmillo y enganché un grupito de corredores con los que iba muy a gusto. Las sensaciones eran muy buenas y estaba disfrutando como una enana de la carrera y los ánimos del público. ¡Hasta chocaba las palmas a los niños y a mi queridísimo Pablo!

    Los kms pasaban y poco a poco íbamos cogiendo a gente y, ya en el 4 km, me posicioné en 2º lugar. La verdad es que no me lo esperaba. Sabía que quedaba mucho por delante y que si quería mantener esa posición tenía que seguir así. Poco a poco fueron cayendo miembros del grupo, hasta quedarnos sólo Javier y yo. 

    En el 7 km mis fuerzas empezaron a flaquear. La falta de volumen se notaba y mi cuerpo la empezaba a acusar. Javier no paró de animarme para que pelease hasta el final y gracias a él conseguí cruzar la meta en 2ª posición. ¡Estaba tan feliz! Había ido muchísimo mejor de lo que había pensado y, lo mejor de todo, es que disfruté de nuevo como una enana de lo que me apasiona.

    Ahora toca seguir trabajando duro para, paso a paso, volver a ser la de antes. 

  • Tras dar a luz, una de las preguntas que más me han hecho a través de las redes sociales es: ¿cuándo se puede empezar a correr tras el parto? Dar una respuesta concreta es muy complicado porque depende de cada parto, recuperación y de cada persona. El consejo que siempre les doy es que no hay que tener prisa y no debes tener molestias. Volver a correr antes de tiempo te puede traer lesiones. 

    Entonces, ¿cuándo se puede empezar? Los primeros meses son de adaptación, recuperación y fortalecimiento:

    - Adaptación a tu nueva rutina diaria.

    - Recuperación del parto.

    -Fortalecimiento del suelo pélvico y tus grupos musculares para prepararlos de nuevo para la carrera.

    En mi caso, empecé a correr a los 4 meses de dar a luz. Desde que pasé la cuarentena y me dieron luz verde, empecé a fortalecer el suelo pélvico (algo muy importante). Los hipopresivos han pasado a ser parte de mi rutina deportiva. Son muy buenos para recuperar la diástasis abdominal, algo también muy importante para empezar a correr sin problemas. Todos los días caminaba entre 6-8kms. Cada semana que pasaba notaba mucha mejoría y pude ir añadiendo nuevos ejercicios a mi rutina deportiva: bicicleta y elíptica. Así, hasta que llegó el momento en el que pide empezar a correr.

    No os voy a engañar, tenía unas ganas locas de atarme las zapatillas y salir a correr, pero era consciente de que tenía que ser muy paciente y escuchar muy bien todas las señales de mi cuerpo si quería volver a competir de nuevo. Así que mi consejo a todas las mamis que queréis volver a practicar deporte es que no tengáis prisa, escuchar muy bien a vuestro cuerpo y fortalecer muy bien. Si tenéis paciencia y vais poco a poco, podréis volver a la práctica deportiva sin molestias y disfrutar mientras hacéis lo que más os gusta. 

  • Ya en mi semana 31 de embarazo, veo cada vez más cerca el dulce momento que tantas ganas tengo de vivir.

    Al igual que cuando haces una maratón, en el embarazo llega un momento en el que tu cuerpo y mente empiezan a notar los efectos del mismo. Los que habéis hecho una maratón, sabéis que a partir del 30 empieza lo bueno. Tus piernas empiezan a notar ya la pesadez de los kilómetros y tu mente empieza a luchar con ese cansancio y los pensamientos negativos que te parecen cuando empiezas a sufrir. Sabes que queda poco y estás deseando llegar, por ello es clave saber manejar la situación y no dejarte vencer por esa ansiedad. ¡Pues así es como empiezo a sentirme yo en la fase del embarazo en la que estoy! La barriga me pesa más, hay días en los que tengo la sensación de que vas a explotar, duermo peor, me canso más, me cuesta levantarte del sofá, atarme las zapatillas es todo un reto, me cuesta más hacer la digestión... Y, a todo ello, hay que añadirle las ganas locas que tienes de verla la carita, tenerla entre tus brazos, achucharla y comerla a besos. ¡Con razón dicen que los dos últimos meses son los más largos!

    Mi princesa ya pesa 1.5 kgs, está sanísima y no para quieta. ¡Está moviéndose todo el día! Me encanta sentirla y seguir con mi mano sus movimientos, y ver como sus pequeñitas partes del cuerpo van apareciendo por mi barrigola.  También está colocada y encajada, deseando venir al mundo ya (aunque con todo lo que se mueve es capaz de desencajarse). Así que me han dicho que tengo que ser buena, armarme de paciencia y hacer una vida más relajada para que aguante dentro lo máximo posible. ¡Se acabaron mis largas caminatas! Pero eso no quiere decir que no pueda hacer nada. Me dejan salir a dar 2-3 paseos al día de 15' y también me dejan seguir con mi pilates prenatal. 

    Para mantener mi mente ocupada, estoy aprovechando para leer, estudiar, avanzar en proyectos, preparar con mimo la habitación para su llegada y hablarle mucho. Porque al igual que cuando competía, cuando ves que se acerca el final, tienes que frenar ese impulso y ansia por querer llegar ya. 

    Las Navidades están cerca y eso hará que las semanas se pasen más rápido. Mientras tanto, haré casi a mi madre y su sabio consejo: "aprovecha ahora y descansa que luego no vas a poder". Y no os voy a engañar, aunque a veces se haga pesado, también tiene su lado bueno, ¡lo mucho que me están mimando y cuidando! :)

  • Pero no es un adiós definitivo es un "¡¡Hasta dentro de unos meses!!"

    Correr ya no forma parte de mi rutina deportiva diaria. No es que vaya algo mal. La peque está genial y va todo fenomenal. La barriga sigue creciendo y con ella vas notando que tienes que ir cambiando rutinas porque te cuesta hacerlas o te provocan molestias. Yo celebré mi semana 22 corriendo unos kilómetros por uno de mis caminos favoritos de Torrelodones. Pero a diferencia de las otras veces, no iba tan cómoda y a los pocos minutos empecé a notar molestias. Al ver que no disminuían, me puse a caminar. De verdad, nunca me dejarán de fascinar las reacciones del cuerpo humano. En cuanto comencé a caminar, las molestias pararon. Como soy muy cabezota y vi que ya no tenía molestias, decidí reanudar la carrera y a los pocos metros, las molestias volvieron a aparecer. Así que tocó volver a caminar y terminar los kilómetros andando y disfrutando de una manera más relajada de las vistas y el paisaje. Es todo parte de la evolución del embarazo. La barriga pesa más, la peque también y el útero se resiente.

    Siempre he dicho que saber escuchar nuestro cuerpo es fundamental y, estando embarazada aún más. Así que "si molesta, se deja"

    Ahora toca reajustar mi rutina de actividad física diaria. La divido en las siguientes actividades:

    1. Caminar. Estoy aprovechando para conocer las diferentes rutas que tengo donde vivo y, la verdad, estoy descubriendo sitios maravillosos. Además de lo bien que me sienta.   

    2. Ejercicios prenatales. Para seguir fortaleciendo el suelo pélvico y preparar mis músculos para el parto. 

    3. Estiramientos. Estirar siempre es bueno, pero desde que estoy embarazada aún más. ¡Qué bien me sienta! Sobre todo, los estiramientos a nivel de abdomen. A medida que vuestro peque crece, todo se comprime más porque hay menos espacio, por ello es muy importante estirar. Además, viene muy bien estirar el suelo pélvico, el piramidal, los glúteos, la zona lumbar y los brazos. Todo ello te ayuda mucho a aliviar las molestias del embarazo y te ayuda a sentirte un poco más ligera.

    Algún día he hecho elíptica; aunque con el buen tiempo que tenemos, estoy optando más por las opciones al aire libre, ya tendré tiempo a meterme en un gimnasio. Os voy a ser sincera, el gimnasio nunca me ha gustado mucho, así que mientras pueda evitarlo y me siga apañando con mi rutina en casita, por allí me verán sólo cuando haga muy mal tiempo.

    No sé si a vosotras os ha pasado lo mismo alguna vez o a vuestras mujeres cuando estaban embarazadas; pero cada semana noto que hay algo nuevo que hace falta reajustar. Ahora sí que mi barriga está  creciendo a pasos agigantados y ¡cómo se nota! Y como me han dicho, en las semanas que viene es cuando más va crecer. Dentro de nada, atarme las zapatillas va a ser todo un reto.

  • Desde que tengo uso de razón he corrido y disfrutado de cada zancada y experiencia que este precioso deporte me ha brindado.

    Llevo muchísimos años haciendo atletismo y ello se lo debo a mis padres, quienes nos inculcaron, tanto a mi hermano como a mí, la pasión por este deporte desde muy pequeñitos y nunca han dudado en apoyarnos para conseguir nuestros sueños. No siempre ha sido un camino de rosas, pero he disfrutado muchísimo durante mis innumerables años de atleta profesional, en los que he llorado de rabia e impotencia, pero, también de muchísima felicidad. He hecho pista cubierta, pista al aire libre, cross y ruta. Pero para mí, la prueba más fascinante, bonita y exigente que he disputado es LA MARATÓN. Dar el paso a la mítica distancia de Filípides me costó mucho. Le tenía (y sigo teniendo) mucho respeto. En el 2008, movida por la ilusión de estar en JJOO, decidí dar el salto. Rotterdam fue la ciudad elegida y nunca lo olvidaré. Debuté en el 2008 en Rotterdam con 2h29’03”. Creo que ha sido la maratón en la que más he disfrutado de las 16 maratones que llevo disputadas. Ahí probé su magia y me enamoré perdidamente de la distancia (llamarme romántica). Siempre lo he dicho, en el asfalto me siento como pez en el agua y me encanta esa sensación de ser sólo el asfalto y uno mismo. Conocer tu cuerpo y tu mente tan a la perfección que sabes hasta el último gramo de esfuerzo que les puedes pedir y ver, que aun así, hay veces que te sorprenden gratamente. Siempre digo que la maratón es como mi pequeño bebé. Durante 2-3 meses, la cuidas, la mimas, trabajas mucho y hay momentos duros y de mucho cansancio. Pero sigues mimándola y cuidándola porque sabes que el día H recibirás tu recompensa. Porque, independientemente del resultado que salga, siempre te recompensa, ya sea con una buena marca, con un buen puesto, con una gran experiencia, con aprendizaje, con gente maravillosa que encuentras en el camino, etc.

    Seguro que sois muchos los que sentís lo mismo que yo siento por esta prueba. O quizás, por otra prueba diferente. Habéis probado su magia y queréis más. Pero, ¿qué es lo que la hace tan especial? Para cada uno de nosotros, habrá algo diferente que la haga mágica, pero hay una cosa que es común en todos: ERES TÚ SOLO CON LOS 42.195 METROS. Aunque corras rodeado de miles de personas, todas tenemos un objetivo común: CRUZAR LA META. Habrá gente que busque sólo terminarla y, otros, que busquemos una marca o un puesto determinado, pero con cada maratón que preparas y compites, aprendes que sea cual sea el resultado final, lo importante es saber sobreponerte a las dificultades que te encuentras en el camino, superarlas y llegar al final. Esa importante lección, la aprendes en cada maratón que preparas y compites y, también, es una lección que aprendes de la gente que comparte la pasión por este deporte y esta prueba en concreto. Por eso, cuando alguien te cuenta su experiencia maratoniana, te sientes identificado con él, porque independientemente del nivel de cada persona, todos vamos a terminar de contar nuestra experiencia orgullosos de ser FINISHERS.

    Antes os decía que para mí la maratón era como mi pequeño bebé. Pues bien, ahora me enfrento a la maratón más emocionante de mi vida, la de SER MAMÁ. Embarazada ya de 18 semanas, me siento feliz, nerviosa y muy emocionada ante esta nueva etapa que estoy viviendo. 

    Al igual que cuando corría maratón, voy kilómetro a kilómetro, disfrutando de las sensaciones y emociones que vives en cada uno de ellos. Se puede decir que ya estoy llegando al ecuador de la prueba. Me siento genial y con unas ganas locas de llegar al final y tener a mi pequeña Ariadna en brazos. El atletismo no ha dejado de ser parte de mi vida, simplemente he cambiado los objetivos y bajado la intensidad. Sigo corriendo despacito, haciendo gimnasio y pilates prenatal, todo ello para mantenerme sana, mantener sana a mi peque y prepararme para lo que viene.

    La maratón más importante de mi vida ya está aquí.

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